BERDINE CASTILLO: A los 5 años llegué proveniente de Haití luego de ser adoptada por un suboficial de la Fuerza Aérea...

  • Berdine Castillo
  • Sarita Marchena
  • M. Zerpa y H. Yoris

Descubre todo lo que

tenemos en común

#nuestrasvidasseencuentran

¿Qué es lo que tenemos en común? A través de #nuestrasvidasseencuentran buscamos romper con el estigma de la diferencia, que muchas veces nos aleja del otro por el simple hecho de considerarnos distintos.

La invitación es a viajar por historias cuyos protagonistas tienen edades, nacionalidades e intereses diversos. Historias donde los sueños, dolores y anhelos de estas personas se ven reflejados en los nuestros. Historias que permiten sentirnos identificados con los demás. 

Comparte tu respuesta con el #nuestrasvidasseencuentran  y construyamos juntos una sociedad donde aprendamos a valorarnos como distintos, a la vez que a mirarnos como iguales.

CONOCE LAS HISTORIAS

Pincha cada una de las imágenes y 
descubre todo lo que tenemos en común.
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En nuestra misión de promover y proteger los derechos de las personas que migran a Chile, en el SJM buscamos el apoyo de toda la sociedad. Te invitamos a que, con tu aporte, cada vez podamos incidir de forma más profunda y efectiva en una sociedad que valore y reconozca la riqueza de la diversidad humana. 

Nuestro compromiso es seguir construyendo una mejor sociedad de acogida e intercultural. Y tú, ¿crees en ella? Apoyanos a seguir trabajando y logremos juntos este objetivo. 

¡Se parte del cambio! 

® Servicio Jesuita a Migrantes

+56 2 2838 7560

info@sjmchile.org

ROSANGELA ZAVALA LAZARO

Estudiar un postgrado fue la razón que me trajo a Chile. Llegué en mayo de 2018 e inmediatamente comencé a cursar un magíster en Gestión y Políticas Públicas, al cual entré becada. Al principio extrañé el clima y la comida de mi país, Perú; pero con el tiempo he podido ir asentándome. Más adelante deseo volver y transformarme en un real aporte para la sociedad.

DAFNE MENDOZA

Encontrar mejores oportunidades laborales me llevó a tomar una difícil decisión. Era 2012 y Chile apareció en mi camino. El frío, las lluvias y la falta de un círculo de amigos o conocidos hicieron más difícil mis primeros meses de estadía. Con el paso del tiempo la situación mejoró. Me casé, tuve una hija y profesionalmente me ha ido muy bien. Además, Bolivia queda cerca, por lo que la nostalgia acaba con las visitas permanentes a mis familiares.

SARITA MARCHENA

El 2006 llegué en busca de mejores oportunidades de vida. Primero lo hice yo, seis meses después mi esposo y cinco años más tarde lo hicieron nuestros hijos. Fue un período muy duro sin ellos. El objetivo de venir a Chile era ahorrar para luego volver, sin embargo, decidimos quedarnos acá. Desde que arribé me he desempeñado como trabajadora de casa particular. El 2017 nuestra vida familiar cambió: nació Blanca, que tiene síndrome de Down, quien nos ha enseñado lo que es dar y recibir amor.

LEONARDO CORTES CAVALCANTE

El amor me trajo a Chile en marzo de 2015. Conocí a mi esposa, que es chilena, en Venezuela y estuvimos pololeando a distancia por cuatro años. Comprender a esta sociedad ha sido un gran desafío, ya que es muy distinta a la de mi país. Sin embargo, vivir fuera de Brasil me ha permitido aprender que las diferencias entre las personas existen y que en vez de criticar hay que aprender a convivir.

DEBRA DÍAZ REYES

Hace más de tres años comencé un viaje inesperado. El destino era Chile y buscaba mejores oportunidades. Al llegar trabajé en una panadería mientras exploraba otras opciones. Hoy me desempeño en la carrera que estudié en Venezuela. Así como he podido tener un gran trabajo, acá viví mi mayor pena. Mi hija Lucía, de apenas dos meses, falleció luego de una triste enfermedad. Más que como migrante, como persona he experimentado grandes dolores y también inmensas alegrías en este país

JORDAN HARRIS

El amor me  trajo a Chile hace unos 15 años. Conocí a la madre de mis dos hijas en la universidad, nos enamoramos y finalmente nos casamos. No fueron fáciles los primeros años en este nuevo lugar. Hablaba muy poco español y noté desde un comienzo las diferencias culturales con la sociedad norteamericana. Dicen que el paso del tiempo mejora todo. Y así fue. Actualmente trabajo en una ONG dedicada al cambio climático.

Erick Lundy

Llegué a Chile en 2013 y ese mismo año nos casamos con mi señora, con quien emprendí esta travesía. Haití me parece muy distinto a mi nuevo hogar, por lo que hemos tenido algunas dificultades. El clima y las diferencias culturales han sido las principales. Durante este tiempo he conocido personas muy valiosas que me han apoyado en todo momento. Hoy en día soy mediador intercultural en una universidad y vivo junto a mi esposa, nuestra hija y mi hermano.

PATRICIO CABRERA

Oriundo de Coyhaique, me vine a Santiago a los 15 años para cumplir un gran sueño: ser motociclista profesional. El comienzo no fue sencillo. Pasé de una ciudad pequeña a la capital donde no conocía a nadie. Generar lazos de amistad fue lo primero que hice. A los 21 años participé en mi primer Rally Dakar, siendo el debutante más joven en la historia de esta competencia. Hoy ya he participado en  siete ediciones.

JOSEPH RAMOS

Hace 50 años que vivo en Chile. Vine a trabajar como docente universitario en 1968. Durante todo este tiempo también me he desempeñado en organismos internacionales y en 2002 me concedieron la ciudadanía por gracia. Desde que llegué al país me he sentido acogido de buena manera. Tanto así que acá me casé y hoy tengo una familia compuesta por dos hijas y tres nietas, una de las cuales reside en Suecia.

VICENTE MARTÍNEZ

Nací, crecí, estudié y actualmente trabajo en Santiago. Sin embargo, conozco de cerca la experiencia de llegar a otro país y comenzar un nuevo proyecto de vida. Mi abuelo paterno dejó España producto de la guerra civil y mi bisabuelo materno buscó mejores oportunidades en un lugar distinto a Palestina. Llevo la migración en mis genes, quizás por eso me mueve trabajar en ámbitos que promuevan una sociedad más inclusiva.

PAULINA DAVAGNINO

Santiaguina de nacimiento, comencé en 2011 una travesía por el extranjero que me tuvo como migrante durante siete años. El primer destino fue Londres, donde estudiaba y trabajaba al mismo tiempo. El comienzo no fue fácil, ya que no hablaba bien el idioma. Sin embargo, una sociedad acostumbrada a la presencia de múltiples culturas me facilitó la vida. Luego pasé por España, para cursar un magíster y en 2018 tomé la decisión de regresar a Chile.

DIANA MUELANA

Llegué al país junto a mi familia cuando tenía sólo 13 años. Mi padre buscaba nuevas oportunidades y vio a Chile con buenos ojos. Entrar al colegio no fue sencillo. No tenía amistades, era empezar de cero y me sentía distinta a los demás. Con el paso del tiempo esta sensación fue cambiando. Todos los días con mi familia extrañamos lo que tuvimos que dejar atrás y por ello siempre recuerdo mis raíces.

CARLOS ZÁRATE

He sido inmigrante dos veces a lo largo de mi vida. En 1966, y con sólo seis años, partí rumbo a Colombia debido a una oferta laboral que recibió mi padre. Recién en 1990 volví definitivamente a Chile. Haber experimentado la migración me hace conocer lo difícil que es la convivencia con nuevas costumbres y realidades. Por lo mismo, lucho por la dignidad de aquellas personas que llegan en búsqueda de mejores oportunidades.

KIMBERLY LINARES

En marzo de 2018 llegué desde Colombia como voluntaria de la Fundación América Solidaria. Quería conocer el país pero también tener la posibilidad de trabajar por una sociedad más inclusiva e intercultural. Gracias a mi experiencia en Chile, he podido empatizar con la realidad de aquellas personas que se desplazan de una nación a otra en busca de oportunidades y una mejor calidad de vida.

JAVIERA PAZ DONOSO

Todos los días me traslado más de tres horas para ir a trabajar a Santiago y volver a mi casa en Curacaví. Me considero una viajera y algún día me gustaría salir de Chile para desarrollarme como profesional y tener un futuro mejor. Dos de mis tías, que actualmente viven en Estados Unidos, lo hicieron hace más de 20 años y quiero seguir estos ejemplos. A los migrantes los admiro por su valentía al tener que comenzar una vida desde cero.

GABRIEL CALGARO

Llegué en 2010 por motivos laborales. Junto a mi esposa siempre habíamos tenido la idea de vivir en otro país y Chile contaba con todo lo que buscábamos: montaña, mar, buenas oportunidades y una economía pujante. Sé que la inclusión y la diversidad son pilares para el desarrollo de cualquier nación, por lo mismo, espero que se siga avanzando y profundizando en construir una sociedad de acogida.

BERDINE CASTILLO

A los 5 años llegué proveniente de Haití luego de ser adoptada por un suboficial de la Fuerza Aérea, que formaba parte de una misión de la ONU. Mi papá me conoció en un hogar y en 2006 decidió comenzar los trámites para que fuese su hija. Desde que llegué a Chile, he visto cómo la sociedad ha ido cambiando y evolucionando en relación a la migración. Actualmente soy campeona juvenil y seleccionada chilena de atletismo.

BENITO BARANDA

Conocí a mi esposa Lorena en la universidad, con quien nos casamos muy jóvenes. No pudimos tener hijos pero adoptamos a seis pequeños que hoy en día ya son grandes. Desde el primer momento buscamos espacios de servicio para trabajar por los más excluidos. Comenzamos junto a niños y niñas en situación de calle, luego en barrios vulnerables y marginales, y posteriormente, en varios países de América Latina. Todas estas experiencias nos cambiaron la vida de forma radical.

MUSAM VENKATA SIVA KUMAR

Fueron 33 horas las que tardé en llegar en un vuelo que cruzó gran parte del mundo desde la India. El año 2015 una oportunidad laboral me llevó a tomar esta decisión. Aterricé solo pero a los tres meses llegaron mi esposa e hija. El idioma ha sido la principal dificultad que he tenido que enfrentar en Chile. Acá se habla muy rápido, por lo que es difícil de entender. Extraño a mi familia y cultura, sin embargo, he hecho buenos amigos que me han ayudado en aquellos momentos difíciles.

MÓNICA RINCÓN

A los 17 años migré a Santiago desde Concepción para estudiar Periodismo. De mi ciudad natal recuerdo la lluvia, la compañía de mi familia y amigos y en especial a mis padres, quienes influyeron mucho en quien soy. He trabajado en varios medios haciendo diferentes programas; pero Conciencia Inclusiva es especial para mí, porque es un espacio para las personas más invisibilizadas: las con discapacidad y porque es un  homenaje a mi hija Clara, que tenía síndrome de Down.

CHRISTIANE EPPELIN

He vivido en diversos países. Chile y Costa Rica por nombrar algunos, además de un paso por Europa. Esta experiencia me ha permitido conocer otras culturas y transformarme en una persona capaz de insertarse en distintos contextos. Sin embargo, a veces siento el desarraigo, aunque Chile sigue siendo el lugar con el que más me identifico. Me ha tocado observar el aumento de migrantes y sé que este proceso hará de este país uno más diverso y tolerante.

VOILORME SIRIUS

Llegué a Chile en 2015 pero mi familia se quedó en Haití. Acá conocí a Marie, que actualmente es mi pareja y madre de mi hija. El 2017 recibí un trasplante de corazón que me salvó la vida. Algunos dicen que tengo un corazón chileno, pero más bien agradezco a quien lo donó y a su familia por permitirme  una segunda oportunidad. En estos momentos quiero terminar los estudios y poder trabajar de forma independiente.

MARÍA CECILIA CUCURELLA

A los 34 años me fui a probar suerte a Miami. Sentía que era la edad adecuada para una nueva aventura. No me costó acostumbrarme, ya que era una ciudad de inmigrantes y tener una personalidad extrovertida facilitó mi integración. Allá conocí a un grupo de chilenos, con quienes nos  apoyamos mutuamente. Trabajé como actriz, mi profesión. Luego de ocho años regresé a Chile, un país diferente al que había dejado casi una década atrás.

HUMBERTO YORIS

Llevo más de 40 años casado y toda mi vida la hice en Venezuela. Hace un año todo cambió. Producto de la inestabilidad decidí venir a Chile, donde estaba mi único hijo. Acá encontré un nuevo hogar y junto a mi esposa nos hemos sentido acogidos. Eso sí, extrañamos la comida. Por ejemplo, las hallacas, el mojito en coco y el pabellón criollo. Para nosotros este país es una bella familia y nos consideramos parte de ella.

MERCEDES ZERPA

Nunca pensé vivir en otro país. Sin embargo, el destino me tenía una sorpresa pasados mis 70 años. La situación en Venezuela nos obligó junto a mi esposo a buscar otro lugar. Nuestro único hijo estaba en Chile y nos ayudó a venir. Acá nos abrieron las puertas en un momento complejo. Extraño a mis hermanos y la comida. También la gaita, una típica música navideña venezolana. Sin embargo, cada día me siento más cómoda en este nuevo hogar.

DIANA TERESA RIVAS

Nací en Venezuela pero vivo hace varios años en Chile. Bailar es uno de mis hobbies preferidos. También escribir letras de canciones o imaginar nuevas melodías. Ser creativa es herencia de mis padres, quienes son músicos. En mi país conocí y probé platos típicos de acá, ya que mis abuelos maternos son chilenos. Como toda niña tengo sueños y en mi caso es estudiar fotografía e idiomas, viajar por el mundo y conocer diferentes culturas.

YANN YVIN

Al cumplir 25 años comencé a viajar por el mundo. Una aventura familiar que duró hasta que Chile se cruzó en mi camino. Era 1997 y había encontrado un lugar con todos los elementos que un chef necesita: productos del mar, del campo, de la cordillera y buenos vinos. Al año abrí mi primer restaurante. Luego vinieron otros. Con el paso del tiempo apareció la televisión. Actualmente, mis energías están puestas en la lucha contra la obesidad infantil.

BÁRBARA VIAL

Nací en Madrid y hoy vivo en Chile. Llegué con mi familia con apenas 6 años. Soy ecologista, deportista, animalista y consecuente con mis valores. La pasión es lo que me mueve en todos estos ámbitos. Emprendedora desde mi época escolar, empresaria a los 25 años y actualmente directora de la Fundación Todo Mejora, institución que busca el bienestar de niños, niñas y adolescentes que sufren de discriminación debido a su orientación sexual, identidad y expresión de género.

FRANKLIN UZCATEGUI

Estoy casado y tengo dos preciosas hijas. Todo iba bien en mi país hasta que nos tocó afrontar la decisión más difícil de nuestra vida: ¡emigrar! Es una palabra común pero una vivencia dolorosa. Vinimos a Chile porque tenemos familiares y amigos. Así es que cambiamos los trajes de baño por los abrigos. Busco que mis pequeñas aprendan a ser buenas ciudadanas y cuando regresemos aporten a la reconstrucción de nuestra querida Venezuela.

PAULA UZCATEGUI

Cuando mis padres me dijeron que nos mudaríamos a Chile me alegré mucho. Por fin estaría con mis primos que viven acá, a quienes no veía desde hace 4 años. Al mismo tiempo, me puse triste. Dejaría atrás mi hogar y raíces en Venezuela. Debo decir, que el clima es muy diferente al que estaba acostumbrada. Mi mejor amiga Anabella es lo que más extraño, igual que al resto de mis amigos que conocí cuando era pequeña. Mis otros primos también me hacen falta.